mc alikates

LECHAZOS 2005

Guardo (Palencia)

Ponerse el traje de motero completo para hacer una ruta de más de trescientos kilómetros por el interior cuando el termómetro marca más de 30 grados puede parecer cosa de locos, salvo cuando se trata de un par de alikates que ya han programado su salida motera. Para el fin de semana 18 - 19 de junio nuestra meta estaba en Guardo (Palencia) y hacia allá fuimos dispuestos a pasarlo bien.


La llegada al pueblo no fue precisamente fácil puesto que nos sorprendió una magnífica tormenta de verano en la que no faltaron rayos, lluvia a borbotones y granizo del tamaño de un canica. El panorama se puso feo a medida que nos acercábamos desde Saldaña, con unos nubarrones que hicieron oscurecer al día, aunque todavía fueran las seis de la tarde. Algún que otro rayo nos señalaba nuestro punto de destino. La lluvia empezó a caer con fuerza hasta el punto de hacer muy difícil la visibilidad. Pero peor fue cuando se convirtió en granizo y comenzó a golpear nuestros cascos y ay! nuestros cuerpos, pues tanta era la fuerza con la que lo tiraban las nubes que no la amortiguaban ni las protecciones de las cazadoras.


La granizada nos pilló atravesando un pequeño puerto de montaña, con coches parados en la cuneta y sin un lugar en el que cobijarnos. El agua arrastraba el barro ladera abajo, llegando a formar pequeños ríos que atravesaban la carretera. En fin, un poema. Que si no llegamos a besar el suelo al bajar de la moto fue por miedo a ahogarnos.


Chorreando agua por todas partes, entramos en una cafetería para reponernos del trance y comprobar que el granizo no había estropeado la pantalla de los cascos. Allí Josu pudo descubrir cómo los pedruscos del cielo le había dejado marcados los antebrazos. Tras una breve charla con el "artista" del pueblo (algún día dedicaremos un apartado especial a toda esa gente friki con la que nos solemos topar allá donde vamos), nos inscribimos y tiramos para el hotel antes de quedarnos fríos a causa de la caladura.


en la zona de acampada

Como el alojamiento en el pueblo estaba completo, habíamos reservado el día anterior habitación a 4 km., en Velilla, donde casualmente coincidimos con un grupo de moteros de Santurce pertenecientes al motoclub Kosta Norte. Con ellos compartimos el fin de semana y fueron lo mejor de la concentración www.kostanorte.com


cenando con los moteros de Kosta Norte


Entre sus miembros descubrimos a un digno aspirante a Alikate llamado Josu, amante de la velocidad y del rugir de motores. Con ellos lo pasamos muy bien el sábado a la noche, bailando y echando unas risas.


La organización se topó este año con algunos inconvenientes, como las obras en la zona de las piscinas, lo que les obligó a trasladar la zona de acampada al campo de fútbol y la comida a un pabellón industrial a las afueras. La cena no estaba incluida. La salida mañanera no estuvo mal. Lo mejor, como no, el lechazo de la tierra que comimos y que da nombre a esta concentración.


zona del pabellon industrial


Pero el plato fuerte vino con el megasorteo de premios después de la comida. Los regalos sin duda eran de categoría: varias cazadoras y trajes de agua, dvd, cámara de video, joyas, cascos, maletas, y un largo etc. Aquella furgoneta no parecía tener fondo. Sin embargo, la sobremesa se convirtió en dos largas horas de reparto de premios, con la mayoría del personal esperando de pie a que su número fuera el agraciado y un sol que hacía buscar la sombra.


Sugerencia para los organizadores: se nota que os lo habéis currado porque desde la farmacia hasta la peña del Athletic Club de Bilbao en Guardo ha hecho su aportación, pero por favor, el próximo año repartid el sorteo en dos entregas, porque sino se hace muy pesado. De verdad. Además que supone retrasar la hora de salida de aquellos que están más lejos de casa.


Después de la lluvia de premios, que mojó a muchos pero que a nosotros nos dejó sedientos, emprendimos camino de regreso dejando atrás la Montaña Palentina y sus verdes paisajes.


Feli - Txitxas, 23/06/2005


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