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CONCENTRACIÓN MOTERA EN BENAVENTE 2005

Con la llegada del buen tiempo las concentraciones moteras se multiplican por doquier, y cada fin de semana se convierte en una nueva oportunidad para agarrar la moto y hacer kilómetros. Una noche cualquiera entre semana, después de la cena y antes de que empiece tu serie favorita en la tele, sacas un ratillo para entrar en la página de los alikates y ver qué concentraciones hay organizadas para el próximo finde.


Benavente se convierte en nuestro próximo punto de destino, y es que cuando uno no sale de currar hasta después de las dos de la tarde tampoco puede plantearse hacer rutas muy largas. Más suerte tuvieron nuestros amigos de Antzuola, Laura y Jose, que ya el viernes pusieron rumbo hacia Benavente después de comer. Nos despedimos de ellos en Vitoria, donde tenían que recoger la moto después de una revisión rutinaria, y quedamos en llamarnos por la noche.


"¿Qué tal todo por allí, Jose?" "Fenomenal, hay un montón de peña y ya hemos coincidido con varios conocidos. La zona de acampada está muy bien, lástima que la temporada de baños no comience hasta mediados de mes porque la piscina es una chulada. Vuestro alojamiento está al lado de la acampada y el pueblo tiene bastante ambientillo.


En realidad Benavente tiene un ambiente de marcha que para sí lo quisieran muchas ciudades, y eso que les pillamos de resaca, porque el fin de semana anterior han celebrado sus fiestas, muy conocidas por su Toro Embolao. De hecho al llegar Benavente, a eso de las seis y media de la tarde, nos los encontramos tirados en las tiendas de campaña, disfrutando de la sombra y en alegre compañía de unos moteros de Ejea de los Caballeros.


a la sombra, con unos moteros de Ejea de los Caballeros

Al llegar nos encontramos la entrada llena de motos y las barras llenas de gente con ganas de mojar el gaznate, porque el mercurio pasaba de los 30 grados. Sentados bajo una sombrilla, como si se tratase de una terracita en plena paseo marítimo de Torrevieja, nos saludan Maite y Jon, unos amigos de Aretxabaleta incondicionales de estos encuentros.


Contamos el número 660 en la mesa de inscripciones: camiseta roja, pin y un montón de vales para los bares, todo por 20 euros. El domingo a la mañana nos anunciarían que el total de participantes superaba las mil personas. Con esas cifras os podéis imaginar como fue la comida del domingo o la parrillada del sábado a la noche, que tuvo su correspondiente recena a eso de las tres y media de la mañana. ¡Enhorabuena a la organización porque solamente preparar rancho para tanta gente tiene su miga!


paseito tras la cena

Tras la inscripción, vuelta a la cabalgadura, con ganas de quitarnos la armadura y pegarnos una ducha en nuestros aposentos. El lenguaje me sale un poco caballeresco porque Benavente es una localidad con mucha historia. Nada más entrar por la nacional te recibe una estatua ecuestre (ojo, no de esas que hasta hace bien poco han retirado de un tal caudillo, sino de un auténtico caballero medieval). Si además te alojas en su parador nacional, situado en una antigua fortaleza, te sientes como si fueras el Cid Campeador. A quien pase por allí le recomendamos entrar en su cafetería, ubicada dentro de la torre y muy bien ambientada. Si además puedes darte el capricho de dormir una noche, pues mejor que mejor.


El menú del parador no estaba mal pero preferimos cenar con nuestros amigos en la zona de acampada. Mientras hacíamos cola vino a saludarnos nuestra amiga Bakalao de Valladolid, tan guapa como siempre y acompañada de dos amigas a quienes ya ha conseguido aficionar a esta ambientillo de las concentraciones. Un motero asturiano amenizó la espera al son de la gaita y a todos se nos pusieron los pelos de punta de la emoción.


Tras la cena, paseito hasta la zona de marcha. Primero unos cafés y unas copas en las terrazas de la plaza. La conversación se hace muy amena con las dos parejas de Ejea de los Caballeros, a quienes acompañan dos jóvenes moteros también maños, Edu y Jorge. El conflicto del trasvase del Ebro se hace bien patente en estos dos mozos, capaces de trincarse dos enormes jarras de cervezas de a litro en un plis-plas. Muy cerca, la "música" de las motos y las ya habituales quemadas de rueda.


de copas en las terrazas de la plaza

Sigue la noche y comienza el baile de vales de consumiciones gratuitas. Benavente, que presume en sus itinerarios turísticos de valiosas arquitecturas del románico, cuenta con una ruta de bares de la más profana: la Mezquita, con arcos de clara inspiración árabe, Epoca, adornado con bellas estatuas grecolatinas o el local decorado a semejanza de Petra. La música del requetón se repite por doquier y entre risas y bailes se nos hacen las tantas.


El domingo, desayuno amenizado con la carreras televisadas, comida para todos los moteros en restaurante y vuelta a casa. Viaje de regreso con el calor propio de la meseta castellana y chaparrada de bienvenida desde Salinas de Leniz.


Feli - Txitxas, 16/06/2005


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